Cómo comprimir imágenes para tu sitio web sin perder calidad

Las imágenes grandes son la causa más común de que una página cargue lento. Sigue estos pasos para reducirlas sin una pérdida de calidad visible.

Las imágenes suelen ser lo que más pesa en una página web. Una sola foto recién salida del móvil puede ocupar 3–5 MB, más de lo que debería pesar toda una página bien hecha. La buena noticia es que se puede eliminar gran parte de ese tamaño sin que nadie lo note.

1. Redimensiona antes de comprimir

Si tu página muestra una imagen de 1200 píxeles de ancho, no ganas nada sirviendo un original de 4000 píxeles. Escálala al tamaño máximo con el que se muestra, o al doble para pantallas nítidas. Solo con redimensionar sueles quitar un 80% o más del peso del archivo. Nuestro Redimensionador de imágenes lo hace en unos clics.

2. Elige el formato adecuado

Usa WebP o JPG para fotos, y PNG o WebP para gráficos con transparencia. Guardar una foto como PNG la hace mucho más grande de lo necesario.

3. Baja un poco la calidad

En las fotos, una calidad entre el 70% y el 85% suele verse igual que el original a tamaño normal. Baja más para miniaturas y fondos. Compara siempre el resultado antes de publicarlo.

4. Revisa el resultado

Mira con atención las zonas con detalles finos, texto o degradados suaves. Si ves bloques o bandas, sube un poco la calidad. Nuestro Compresor de imágenes muestra el tamaño original y el nuevo uno junto al otro para que encuentres el mejor equilibrio.

5. Deja que el navegador ayude

  • Añade los atributos width y height para que la página no salte mientras cargan las imágenes.
  • Añade loading="lazy" a las imágenes que estén más abajo en la página.
  • Ofrece varios tamaños con srcset para que los móviles descarguen archivos más pequeños.

Juntos, estos pasos pueden hacer que las páginas con muchas imágenes carguen varias veces más rápido, algo que notan tanto los visitantes como los buscadores.